Lo
acontecido el sábado 2 de Julio pasado en la plaza de toros de Córdoba es de
esos eventos que sientan cátedra. Uno, que ya lleva muchos
conciertos a sus espaldas, cuando vive un acontecimiento como el que
nos atañe en estos párrafos que viene a continuación, lo único
que sigue pensando y sintiendo, es que la música es algo realmente
extraordinario. Pese al calor que soportamos durante toda la
tarde-noche, menos mal que no se levantó excesivo polvo, la
organización estuvo bastante bien. Los accesos fueron rápidos y
cómodos, las barras estaban bien situadas y te atendían con
relativa facilidad, pasó lo de siempre, que se agotaron los grifos
de cerveza antes de tiempo, para solventar esto estaban l@s
birramóvil que nos salvaron en muchos momentos de la deshidratación.
Eso sí, para ser justos, cómo es posible que para tod@s l@s que
estábamos en el foso sólo hubiera cuatro servicios... ¡Increíble!
Así que tocó mear, o lo que te pillara hacer, en medio de alguno de
los shows que era cuando menos peña había haciendo cola. Entre un
grupo y otro os podéis imaginar cómo se ponía aquello. Dejando un
poco a parte estos inconvenientes, que siempre son los mismos y nunca
acaban de solventar, este concierto fue de esos que van de menos a
más, de los que acaban reflejando una sonrisa en tod@s l@s presentes
una vez finalizado.
Con
puntualidad, sobre las 19:45h, salieron a escena los suecos Sabaton.
Esta es la tercera vez que los veo y creo que es la que más me han
gustado, puede que las otras dos no les prestara la suficiente
atención. Después de que sonara la versión de “In The Army
Now” y la introducción de su show, empezaron a repartir
cera con dos trallazos como “Ghost División” y
“Far from The Fame”. Se les vió entregados y con
ganas durante todo su
show, aunque con esas indumentarias tuvieron
que pasar un poco de calor ¡Pobres norteños! Rápidamente
consiguieron meterse en el bolsillo a sus adept@s y algun@ más.
Tened en cuenta que cuando ellos estaban encima de las tablas aún
quedaba mucha peña por entrar. Tampoco es que sonaran mal, pero,
visto lo que vino después, se puede decir que fueron los que gozaron
de peor calidad sonora, repito, no sonaron mal, es una simple
comparación que luego el gentío pone el grito en el cielo con mucha
celeridad. Carreras de un lado a otro del escenario, sobre todo por
parte del bajista y el cantante, cuando nos quisimos dar cuanta ya
teníamos encima “The Lost Battalion” y “To
Hell And Back”, con esta el público flipó, yo me incluyo,
fue la que más me gustó. Para el tramo final dejaron “The
Art Of War”, nunca he entendido qué puede haber de
artístico en una guerra, pero bueno, ahí queda eso y “Primo
Victoria”, con la que se despidieron. Si su objetivo era
calentar el cotarro, lo consiguieron con creces porque, después de
ellos, todo el personal lo único que queríamos era más y más
música.

